Víctor Barrio a las puertas de Madrid

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Por José Luis Cuenca Aladro



El torero segoviano Víctor Barrio iniciará la temporada 2015 el próximo 8 de febrero en el coso de la plaza de toros de Valdemorillo, "La Candelaria". La feria de San Blas de la bonita localidad madrileña está considerada oficiosamente como la primera en abrir el calendario de la temporada taurina en España. Los matadores de toros que acompañarán a nuestro paisano Víctor en esa fecha serán el aragonés "Paulita" y el sevillano de Gerena Manuel Escribano, ambos triunfadores el pasado año en Valdemorillo, donde, por cierto, el diestro grajerano-sepulvedano obtuvo uno de los triunfos más importantes de su exitosa carrera como novillero en 2011 cortando nada más y nada menos que 5 orejas. Su gesto de aquella tarde cuando, después de tener cortadas 3 orejas a sus primeros oponentes, se fue hasta la puerta de chiqueros para recibir a su último novillo a porta gayola y a continuación bordar el toreo de capa y muleta, todavía permanece muy vivo en la memoria de los aficionados valdemorillenses.

La cita para el torero de Grajera, no haría falta decirlo, es importantísima. El "todo Madrid taurino" estará presente en la ahora confortabilísima plaza cubierta de Valdemorillo. Además, las dos corridas de toros y la novillada de que se compone la feria serán retransmitidas en directo por televisión (Canal+), lo que supone un plus añadido de compromiso para todos los actuantes: toreros y novilleros; pero si por algo destaca nuestro paisano Víctor Barrio, aparte de por sus virtudes artísticas, es por su enorme profesionalidad y responsabilidad, y él es completamente consciente de la repercusión que tendría una tarde triunfal a las puertas de Madrid.



Doctorado en la primera plaza de toros del mundo, Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid, en la primavera de 2012, la carrera del espigado matador de toros ha sufrido los efectos de la crisis económica y la drástica reducción de festejos organizados en los últimos meses. Durante las dos últimas temporadas Víctor ha toreado poco para lo que sus méritos demandan. Sin embargo, él no perdió la fe en sus posibilidades en ningún instante y sus actuaciones las ha resuelto siempre con triunfos clamorosos en los que ha sabido ofrecer al "respetable público" lo mejor de sí mismo, dándolo todo en cada corrida como si en ellas le fuera la vida. Ayllón, Burgo de Osma, Cantalejo, La Granja, Medina de Pomar, Pedraza, Riaza, San Esteban de Gormaz, Sepúlveda y tantas otras villas de nuestro nordeste segoviano han disfrutado y saboreado, el pasado año y el anterior, la Tauromaquia clásica y de inspiración que atesora el joven Víctor.



¿Y cuál es la tauromaquia de Víctor? ¿Cuál su escuela? ¿A quién se parece? Yo diría que en Víctor Barrio hay "muchos toreros". ¿O quizá ninguno? Le veo cosas, detalles fulgurantes, de José Tomás, de "Manolete", de Enrique Ponce... Sin embargo, la mayoría de las veces me recuerda a... Víctor Barrio. Sí, se me parece a Víctor Barrio, a él. Sólo a él. Y esto es así porque el de Grajera es un lidiador singular. Se trata de un torero distinto, especial podríamos decir. No es distinto porque quiera serlo sino distinto porque lo es. Exquisito en sus formas y maneras de entender la liturgia del arte de Cúchares, lo mejor de la liturgia de nuestra incomparable Fiesta Brava (el rito, la tradición, la ceremonia, la solemnidad del toreo universal).

Víctor Barrio es, por consiguiente, un clásico. Un torero con un valor escalofriante, que se queda muy quieto delante de la cara del toro y que se los pasa muy cerca. Un valor el suyo, frío y seco como el clima de nuestras tierras segovianas. Destaca por la pureza (la verdad eterna del toreo) que imprime a su lidia. Su repertorio torero es amplio y largo, sobre todo con el capote. Con la muleta tiene la enorme virtud de enlazar un pase con otro, ligando de esta manera, para así someter la embestida del astado, dando una series largas, sin solución de continuidad. Y este resultado Víctor lo consigue gracias a un especial sentido, el suyo, muy suyo, del temple, embarcando al animal mediante toques de muñeca y vibraciones de la muleta, difícilmente perceptibles por el gran público pero sentidos por el toro. Además, esos toques le sirven no solamente para provocar la embestida, sino también para alargar el viaje del astado. Así torea Víctor Barrio. Torero, en una palabra, natural y tan hondo a la hora de ponerse a torear. Porque el torear de verdad y la verdad del toreo son las señas de identidad de la tauromaquia de Víctor Barrio. Un torero que torea porque tiene "sangre torera", como el cazador caza porque tiene "sangre cazadora"; porque cuando dice "¡dejadme solo!", lo dice de veras.

Ojalá que los toros de Cebada Gago colaboren con Víctor y sus compañeros de terna.

Ojalá que los "cebadas" tengan movilidad, que vayan y vengan... que del resto ya se encargará el segoviano. La tarde será clave, como he dicho al principio, para el devenir de la temporada de Víctor Barrio, aunque no debería ser así porque a estas alturas ninguna empresa o ayuntamiento debería dudar lo más mínimo del talento, conocimiento y competencia de "nuestro" torero.

Víctor Barrio, que está preparadísimo para el acontecimiento, además de muy ilusionado, va a sorprender a los aficionados que no le han visto nunca y que acudan a Valdemorillo el día 8 y, por supuesto, a cuantos vean la corrida por televisión. Y entonces van a entender por qué el grajerano es uno de los toreros que más seguidores lleva a las plazas donde es contratado y anunciado.



La campaña 2015, seguro, va a ser la de la consolidación y confirmación de un gran torero. De un torero TOP (como diría el ínclito Mourinho). De un torerazo. Ya saben, amigos: "Es de Segovia y se llama Víctor Barrio".




Fuente: El Adelantado de Segovia