¡Todos a Las Ventas!

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Por José Luis Cuenca Aladro

"Día 5 de abril, Domingo de Resurrección. Lugar, la Plaza de Toros de Las Ventas del Espíritu Santo de Madrid (la primera del mundo). Hora, las seis en punto de la tarde. Allí se darán cita muchos aficionados segovianos al Arte de Cúchares, a las corridas de toros. La presencia en el cartel de nuestro paisano, el matador de toros Víctor Barrio, será el gran aliciente de la tarde para todos nosotros.

Por fin se ha hecho justicia con el torero del nordeste segoviano, y Víctor, como no podía ser de otra manera tras su explosivo triunfo en la plaza de toros de "La Candelaria" de Valdemorillo, a las mismísimas puertas de Madrid, estará presente en una de las corridas más señeras e importantes del calendario taurino madrileño: la del Domingo de Resurrección.

La empresa Taurodelta, que gestiona el prestigioso empresario y hombre de asuntos taurinos José Antonio Martínez Uranga, junto al Consejo de Asuntos Taurinos de la Comunidad Taurina de Madrid que dirige Carlos Abella, ha sido receptiva a lo que ya empezaba a ser un clamor entre todos los aficionados "cabales" a los toros: había que dar una gran oportunidad al torero grajerano-sepulvedano. Se barajaron en principio dos fechas muy importantes para su contratación: la del Domingo de Resurrección y la corrida Goyesca del 2 de mayo con toros de Montealto. Finalmente se optó por la primera opción, más otra tarde, ya dentro del ciclo de la feria de San Isidro, con toros de Las Ramblas y con López Simón y David Galván como compañeros de cartel.

La suerte, por tanto, está echada. No va más. La apuesta por Víctor no va a defraudar a nadie de los que en él confiamos, porque todos vamos a ser testigos de la formidable puesta a punto del torero, y de la enorme responsabilidad con la que va a afrontar el desafío más decisivo de su incipiente carrera como matador de toros desde que tomase la alternativa en Las Ventas, precisamente en otro Domingo de Resurrección: el de la temporada 2012.

La entrada en liza de valores contrastados y no contaminados por las estrategias egoístas de quienes se sienten dueños y amos del circuito taurino significa un soplo de aire fresco y puro para nuestra atribulada y amenazada Fiesta Nacional. El espectáculo que se dio en Sevilla la pasada temporada, repetido casi miméticamente en la actual, con toda su carga de egos irreconciliables, no es de recibo. Por eso digo que toreros como Víctor Barrio, Nazaré, Escribano, Del Álamo, Esaú Fernández, López Simón, Pepe Moral, Morenito de Aranda... o novilleros que vienen arreando con muy prometedoras maneras como los hermanos Jiménez, Martín Escudero, Álvaro Lorenzo, David Galván, José Garrido, Lama de Góngora, Álvaro García, etc., tienen en sus manos la posibilidad de dar un golpe sobre la mesa para dar un vuelco a un escalafón de matadores de toros que, salvo tres o cuatro figuras, está constituido por una amalgama de toreros vulgares, excesivamente vistos, y muy acomodados con el "sistema" actual, tan lamentable y pernicioso para el toreo como lo puedan ser los más extremistas antitaurinos (pero éste es un debate sobre el que volveré en una próxima ocasión).

Ahora regresemos de nuevo a lo que nos ocupa e importa. A la cita que tiene Víctor con la exigente afición de Madrid el domingo 5 de abril con los toros de Martín Lorca. Los detalles serán importantes, no cabe duda. Me refiero a las condiciones meteorológicas de la tarde (soleada, nublada, lluviosa, ventosa, calurosa, fría); a la actitud con que el respetable público acuda al coso venteño (animada y dispuesta, o fría y pasota); a la condición de los astados (trapío adecuado, bravura, nobleza); a la buena dirección desde el palco presidencial... y a tantos y diferentes factores. Pero una cosa es clara: la disposición y entrega de Víctor Barrio será total sean cuales sean los condicionantes del día abrileño en La Monumental.

No le va a faltar a Víctor el calor de sus seguidores (cada día más numerosos), de sus paisanos segovianos. Allí estarán los socios de la Peña Victoriano de la Serna de Sepúlveda (echaremos de menos a "Tanis" que tanto hubiera disfrutado del "momentazo"), de los Amigos de Víctor Barrio, de la Peña Taurina de Riaza, de la Peña Taurina de Ayllón, y de tantos y tantos otros aficionados al mundo de los toros.

Víctor Barrio llega a Madrid con la moneda del arte en el bolsillo de su camisa para cambiar su suerte definitivamente y no la va a desaprovechar. Seguro. Nada cabe aconsejarle ni siquiera sugerirle. Víctor tiene que estar como Víctor. La calidad de su toreo es total. Es un lidiador natural, artístico, clásico, valeroso y singular. No es fácil definirle ni sencillo catalogarle. Todos los toreros, desde los padres de la tauromaquia al último aprendiz, están perfectamente definidos y juzgados, por relación, por comparación, que es el procedimiento para establecer apreciaciones y categorías en todos los aspectos de la vida. ¿Y a Víctor Barrio con quién le podemos comparar? ¿Cuál es la medida tipo para calcular su estatura taurina? Es inútil que nos cansemos en pensarlo. Barrio no tiene más patrón que Barrio. A Víctor lo mediremos con Víctor. No tiene precedentes; a él mismo, pues, hay que recurrir para su estudio comparativo. Por tanto, él, y sólo él, gestionará su labor, su obra, sobre el albero de Las Ventas de forma intuitiva. Con el talento, conocimiento y competencia que le es reconocido.

Ojalá que la afición de Madrid sea testigo del arte y dominio de "nuestro" Víctor y ojalá que salgamos todos pegando pases "barrieros" por la calle Alcalá arriba. La Monumental de Las Ventas será testigo de la no menos monumental tauromaquia de un torero que se llama Víctor Barrio y es de Segovia. ¡Ahí es ná! ¿Os lo vais a perder?"

Fuente: El Adelantado de Segovia